Proverbios 31:28

Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba.

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Altos honores le esperan a la mujer virtuosa. Aquí está el sueño de cada mujer: los hijos y el marido la alaban. Cada mujer elige diariamente si quiere o no tal afecto y alabanza. Pero esta medida de carácter y conducta, aunque precisa y significativa, es difícil de conseguir.

La confianza en sí misma no es suficiente, ya que los hijos y el marido saben la verdad sobre una mujer. Viven con ella y ven todas las virtudes y defectos. Ellos pueden medirla mejor que nadie. Pero para la mujer virtuosa de Proverbios 31, la alabanza es el resultado natural.

La conducta pública no es suficiente. Con suficientes palabras y actividades planificadas, o incluso amenazas a su familia para que la elogien, una mujer puede parecer noble y virtuosa ante quienes están fuera de su hogar. Mujer, ¡deja que tu marido y tus hijos digan la verdad! (Pr 11:22)

La mayoría de las mujeres viven entre Proverbios 11:22 y la mujer virtuosa que describe la madre del rey Lemuel (Pr 31:28). Si eres mujer, ¿dónde te encuentras entre estos dos extremos? No confíes en los elogios de tu familia, ya que a menudo te los dan sólo para mantener la paz. Considera lo que dirían de ti a tus espaldas tus confidentes. Deja que este proverbio te provoque a las buenas obras, porque es el carácter piadoso, la práctica diaria de la piedad, lo que te hará ganar el premio (Pr 31:30).

El carácter virtuoso es reconocido y recompensado. Samuel, Daniel y el Señor Jesús ganaron el favor de Dios y de los hombres (Pr 3:3-4; 1 S 2:26; Lc 2:52). Israel amaba a David y exaltaba su nombre (1 S 18:1-5,14-16,30). La mujer agraciada siempre es honrada (Pr 11:16), y el hombre de corazón puro y de palabra agraciada será amigo del rey (Pr 22:11). Una buena mujer tendrá un buen nombre que será muy respetado por los demás (Pr 22:1; Ec 7:1).

Una esposa o madre que no es honrada por los suyos tiene un problema claro: es carnal, rencillosa o respondona (Pr 11:16; 30:21-23). ¿Cómo es una mujer odiosa? ¡Es crítica, regañona, terca y llorona; altera a su familia! ¿Alguna vez has visto a una? ¿Alguna vez has sido una? ¿Eres una? No te puedes esconder—todo el mundo lo sabe (Pr 11:22; 27:15-16). Eres peor que la muerte, y tu pobre marido e hijos no pueden esconderte de los demás (Ec 7:26).

Mujer, ¿qué impide que tus hijos y tu marido te alaben? ¿Es tu actitud crítica, insatisfecha y materialista? (Pr 31:26) ¿Es no obedecer y respetar a tu marido en todo momento delante de los hijos? (Pr 31:12) ¿Es egoísmo por tu propio tiempo y dinero? (Pr 31:18,27) ¿Es la pereza ante el hábito de la oración diaria y privada? (Pr 31:17) ¿Es falta de creatividad en virtudes espirituales? (Pr 31:14,22)

¿Qué es? ¿Es menos que la devoción total a tu marido? (Pr 31:11) ¿No estás gobernando tu espíritu para ser alegremente misericordiosa? (Pr 31:25) ¿Es quejarte de tu trabajo? (Pr 31:13) ¿Es no promover a tu marido por egoísmo o envidia? (Pr 31:23) ¿Qué es lo que te cuesta la alabanza de tus hijos y marido?

La mujer virtuosa nunca se queja de su marido, de su trabajo, de sus hijos, de sus circunstancias o de sus dificultades. Es desinteresada, no busca lo suyo a expensas de su matrimonio. No tiene envidia de su marido, no considera que ella esté siendo opacada por él, que no reciba suficiente reconocimiento. La mujer virtuosa rodea de amor a su familia y llena su casa de sol. Es la reina del hogar.

Hijo, si tienes una madre virtuosa como la descrita en Proverbios 31:10-31, es tu privilegio y deber bendecirla como un regalo de Dios para ti. Seguramente podrías hacer un poco más y mostrarle algún favor amoroso con una comida afuera, unas vacaciones o algo más adecuado por un servicio tan prolongado e incansable.

Marido, si Dios en su misericordia te dio una mujer virtuosa por esposa, te corresponde alabarla por todo lo que ha hecho por ti y por tus hijos. ¿Qué tan cariñoso puedes ser para honrarla en privado y en público por ser una mujer tan especial? ¿Cuán creativo puedes ser para planificar y ejecutar algo agradable para ella que la complazca y mejore aún más su reputación?

Mujer, ¿estás en contacto con la realidad? Lo que piensas de ti misma es bastante irrelevante. Los hijos y los maridos rara vez cometen errores de juicio. Saben si tienen una mujer virtuosa en casa, o no. Mejor humíllate ante Dios y este pasaje inspirado de la Escritura y proponte en tu corazón hacer lo necesario para convertirte en la mujer virtuosa que los hijos y los maridos llaman “bienaventurada”.

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